
Marco Rubio aseguró que Washington mantiene una estrecha cooperación con Londres tras el presunto complot terrorista en RAF Fairford
Estados Unidos mantiene su confianza en la seguridad de la base aérea de RAF Fairford, en el oeste de Inglaterra, pese a que retiró los bombarderos B-1 que tenía desplegados en esas instalaciones tras un presunto complot terrorista.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, afirmó que Washington confía en las medidas de seguridad implementadas en sus instalaciones militares y destacó la cooperación de las autoridades británicas en la investigación relacionada con la base.
Rubio señaló que Estados Unidos ha trabajado estrechamente con Reino Unido y calificó de positiva la colaboración de las autoridades británicas en las indagatorias sobre el incidente registrado en las inmediaciones de Fairford.
El funcionario también rechazó vincular directamente la retirada de los bombarderos con el presunto complot y explicó que el Pentágono realiza de manera habitual rotaciones y redistribuciones de sus recursos militares.
La decisión de retirar los aviones se produjo después de que cinco hombres británicos fueran detenidos cerca de la base bajo sospecha de preparar actos terroristas. Posteriormente, un sexto hombre, con nacionalidad británica e iraní, también fue detenido. Todos los sospechosos fueron liberados bajo fianza mientras continúa la investigación.
De acuerdo con autoridades británicas, durante la inspección de tres vehículos relacionados con los primeros detenidos se encontraron recipientes con combustible, aunque no fueron localizados explosivos. El primer ministro británico, Andy Burnham, señaló que existían indicios de una posible participación iraní, mientras que Teherán ha negado cualquier relación con el supuesto complot.
Estados Unidos retiró los bombarderos B-1 que permanecían en Fairford y los trasladó a sus bases de origen. El Pentágono sostuvo que su fuerza de bombarderos continúa preparada para realizar operaciones de precisión desde otras ubicaciones.
La base de Fairford es una instalación estratégica para Estados Unidos en Europa y ha sido utilizada para desplegar bombarderos pesados, incluidos los B-1. En el contexto del actual conflicto con Irán, Washington había recibido autorización británica para emplear la instalación en operaciones consideradas defensivas contra posiciones iraníes que atacaran embarcaciones en el estrecho de Ormuz.
Mientras continúan las investigaciones, las autoridades estadounidenses y británicas mantienen la coordinación en materia de seguridad alrededor de la instalación militar, en medio de las acusaciones sobre una posible amenaza vinculada con Irán.
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