
La Fiscalía estadounidense acusa a la pareja de utilizar la represión y torturas para mantenerse en el poder en Venezuela
El Gobierno de Estados Unidos presentó nuevos cargos contra el depuesto presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, a quienes acusa de conspirar para cometer actos de tortura contra opositores, militares, personas detenidas y ciudadanos estadounidenses.
La nueva imputación fue presentada este jueves ante un tribunal federal de Nueva York y amplía el proceso penal que ambos enfrentan por delitos relacionados con narcotráfico y armas. En el caso de Flores, además, se incorporó el cargo de conspiración para cometer narcoterrorismo, que hasta ahora solamente enfrentaba Maduro.
De acuerdo con la Fiscalía estadounidense, Maduro habría encabezado un sistema de represión basado en detenciones arbitrarias, violencia y torturas con el objetivo de conservar el poder. La acusación sostiene que el exmandatario autorizó métodos de tortura y recibió información sobre el trato aplicado a determinadas personas privadas de la libertad.
Entre las prácticas descritas en el expediente se encuentran golpes, descargas eléctricas, asfixia, amenazas contra familiares y otros abusos. Las autoridades estadounidenses también señalan que Flores habría contribuido al desarrollo de ese sistema represivo y ordenado torturas contra determinadas personas.
La acusación menciona además a tres ciudadanos estadounidenses que presuntamente fueron víctimas de tortura durante su detención en Venezuela. Uno de ellos habría sufrido golpes y descargas eléctricas durante meses, mientras que otro habría sido golpeado hasta requerir hospitalización. Un tercer ciudadano habría sido golpeado de manera reiterada durante su encarcelamiento y sufrió una lesión permanente en un ojo.
Los nuevos cargos se suman a las acusaciones que Maduro y Flores ya enfrentaban por conspiración para importar cocaína a Estados Unidos y por posesión y conspiración para poseer armas destructoras. La Fiscalía también acusa a ambos de conspirar para distribuir cocaína con la intención de proporcionar recursos a organizaciones terroristas.
Maduro y Flores fueron capturados el pasado 3 de enero por fuerzas estadounidenses en Caracas y posteriormente trasladados a Nueva York, donde permanecen detenidos. Ambos se han declarado no culpables de las acusaciones relacionadas con narcotráfico y sus abogados han solicitado que el proceso sea desestimado, argumentando, entre otros aspectos, que cuentan con inmunidad como jefe de Estado y primera dama.
En paralelo, Cilia Flores compareció ante el tribunal para solicitar que se le permita cumplir su detención bajo arresto domiciliario debido a problemas de salud. Sus abogados aseguran que ha perdido peso durante su permanencia en prisión y que enfrenta padecimientos cardíacos que podrían requerir una intervención quirúrgica.
La Fiscalía se opuso a su liberación al considerar que Flores representa un elevado riesgo de fuga. El juez encargado del caso rechazó la petición de arresto domiciliario y determinó que continuará detenida mientras avanza el proceso.
Las nuevas acusaciones representan una ampliación significativa del caso contra la pareja y colocan presuntas violaciones a los derechos humanos en el centro del proceso judicial que se desarrolla en Estados Unidos. Maduro ha negado históricamente las acusaciones de abusos y también ha rechazado las imputaciones de narcotráfico.
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