El conductor El Capi Pérez emitió una disculpa pública tras ser acusado de acosar al cantante Alejandro Aramburú en los Spotify Podcast Awards 2026.
La controversia se desató cuando el presentador realizó bromas fuera de guion dirigidas hacia Alejandro Aramburú, integrante de la boyband Santos Bravos, inclinándose para olerlo y haciendo señas inapropiadas sobre su físico. El comportamiento del comediante encendió los reclamos en las plataformas digitales por parte del fandom oficial, que calificó el acto como una invasión al espacio personal.
Ante la presión de los seguidores, quienes exigieron la intervención de la agencia HYBE para garantizar la seguridad de sus artistas, El Capi Pérez subió un video admitiendo que se trató de un chiste tonto y fallido. El conductor extendió su arrepentimiento directamente a Alejandro Aramburú, afirmando que nunca tuvo la intención de generar incomodidad.
Este nuevo escándalo se suma a los antecedentes de amonestaciones públicas que el conductor ha acumulado a lo largo de su carrera debido a su estilo de humor ácido. Aunque el comediante intentó matizar el hecho como un malentendido, colectivos de fans recalcaron que los límites del respeto físico deben mantenerse vigentes en cualquier tipo de gala masiva.
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La cultura de los clubes de fans en la era del pop global ha transformado la manera en que las celebridades interactúan con los conductores de televisión. Las comunidades digitales actúan ahora como un escudo de protección en tiempo real para los artistas, fiscalizando comportamientos que antes se normalizaban como simples bromas de camerino y obligando a los medios tradicionales a reevaluar sus códigos éticos de conducta.
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La responsabilidad corporativa de las agencias de entretenimiento frente al hostigamiento de sus representados en entregas de premios internacionales es un tema bajo constante debate. Los seguidores exigen el diseño de protocolos de seguridad unificados y canales oficiales de denuncia inmediata, transformando las galas de premiación en espacios que priorizan la integridad física de los músicos por encima del espectáculo televisivo.





