El engañoso mito de dormir boca arriba: ¿una rutina anti-arrugas o un invitación a la apnea?

La búsqueda de la eterna juventud ha llevado a popularizar numerosas prácticas, muchas de ellas con una base científica cuestionable. Una de las tendencias más extendidas en la comunidad de la belleza y el bienestar es la recomendación de dormir boca arriba para evitar las llamadas “arrugas del sueño” o líneas de expresión que se forman por la presión del rostro contra la almohada. Si bien el objetivo de preservar una piel tersa suena atractivo, los expertos en sueño y salud respiratoria advierten que esta postura, lejos de ser la panacea anti-edad, puede tener consecuencias serias y a menudo ignoradas para la calidad del descanso y la salud general.

La premisa es simple: al mantener el rostro libre de contacto con la almohada, se previene la formación de pliegues cutáneos. Los dermatólogos y especialistas en estética, a menudo, promueven esta postura como un método natural y económico para el cuidado facial nocturno.

La Verdad Oculta Tras la Postura Anti-Edad
Sin embargo, el cuerpo humano está diseñado para encontrar la postura de sueño que mejor soporte sus funciones vitales, y forzar la posición supina (boca arriba) puede servir exactamente para lo contrario de lo que se busca: complicar la respiración y comprometer el descanso reparador.

El Dr. Alonso Ramos, somnólogo y experto en medicina del sueño, enfatiza que dormir boca arriba es la postura que más favorece la aparición o el agravamiento de los trastornos respiratorios del sueño.

“Cuando una persona duerme sobre su espalda, la gravedad provoca que la lengua y los tejidos blandos de la garganta colapsen hacia atrás. Esto reduce el espacio de las vías respiratorias superiores, incrementando significativamente el riesgo de ronquido y, lo que es más grave, de apnea obstructiva del sueño (AOS),” explica el Dr. Ramos.

La AOS es una condición seria donde la respiración se detiene y reinicia repetidamente durante la noche. Sus síntomas van más allá de un simple ronquido molesto, incluyendo fatiga diurna crónica, problemas de concentración y un riesgo elevado de hipertensión, accidentes cardiovasculares e incluso diabetes tipo 2. Irónicamente, el estrés fisiológico de la apnea y el sueño fragmentado puede contribuir a un aspecto facial menos saludable y acelerar el proceso de envejecimiento general, contradiciendo el supuesto beneficio estético de la postura.

Postura Óptima y Sueño de Calidad: El Foco de la Salud
Los expertos coinciden en que la prioridad debe ser siempre la calidad del sueño y la salud respiratoria. Las posturas de sueño que suelen ser más beneficiosas para la mayoría de la población son dormir de lado o, en ciertos casos, boca abajo (aunque esta última puede tener sus propias desventajas ortopédicas y para las arrugas). Dormir de lado es especialmente recomendable para personas con tendencia a la AOS, ya que ayuda a mantener las vías aéreas despejadas.

Antes de adoptar una postura de sueño exclusivamente por motivos estéticos, es crucial considerar el impacto en la salud respiratoria. Si el objetivo es reducir las arrugas del sueño sin sacrificar la salud, la solución más efectiva no radica en forzar una postura potencialmente peligrosa, sino en el uso de almohadas y fundas de seda o satén de baja fricción que minimicen el arrastre de la piel, y en el manejo adecuado de los trastornos del sueño preexistentes.

En conclusión, aunque la idea de un “sueño anti-arrugas” boca arriba suene como una solución de belleza sencilla, es fundamental recordar que la salud del sueño es un pilar irrenunciable del bienestar. Priorizar una respiración sin obstrucciones es, de hecho, la mejor estrategia a largo plazo para un cuerpo y una piel verdaderamente saludables.

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