La tecnología utiliza inteligencia artificial, reconocimiento facial y monitoreo de actividad para reducir fraudes y verificar la identidad de los estudiantes

La educación a distancia y las certificaciones en línea han aumentado en México, pero también han generado el reto de garantizar que las evaluaciones realizadas desde casa mantengan la misma validez que las pruebas presenciales. Ante esta situación, el proctoring comienza a ser adoptado por universidades, centros de formación y empresas certificadoras.
El proctoring consiste en un conjunto de tecnologías y protocolos que permiten supervisar un examen en línea sin la necesidad de contar con un vigilante presente físicamente. Estas herramientas pueden utilizar reconocimiento facial, análisis del comportamiento, cámara, audio y monitoreo de la actividad que ocurre en la pantalla.
Existen diferentes niveles de supervisión. Algunos sistemas utilizan inteligencia artificial para analizar la prueba en tiempo real y generar alertas cuando detectan comportamientos inusuales; otros combinan el análisis automatizado con una revisión posterior por parte de un supervisor humano. También existen modalidades con vigilancia en vivo mediante videollamada.
Su adopción en México está relacionada con el crecimiento de la oferta educativa en línea, la necesidad de validar certificaciones profesionales y la reducción de costos asociados con la realización de exámenes presenciales. También busca disminuir problemas como la suplantación de identidad y el fraude académico.
Sin embargo, las instituciones deben considerar aspectos como la precisión del reconocimiento facial, la protección de datos personales, la compatibilidad con sus plataformas educativas y la experiencia de los estudiantes. Con el crecimiento de la formación a distancia, el proctoring apunta a convertirse en una herramienta cada vez más común para garantizar la integridad de las evaluaciones en línea.