El Estadio Nemesio Díez fue testigo de una noche que ya está grabada en letras de oro en la historia del fútbol mexicano. Los Diablos Rojos del Toluca consiguieron alzarse con el bicampeonato de la Liga MX en una final de alarido, superando a los Tigres de la UANL en una dramática y larguísima tanda de penales que terminó con un marcador de 9-8.
El encuentro, que se mantuvo cerrado y sumamente disputado durante los 90 minutos reglamentarios y los tiempos extra, demostró por qué estos dos equipos eran los justos contendientes al título. Ambas escuadras mostraron garra y solidez defensiva, obligando a que el destino del trofeo se definiera desde el manchón penal, la prueba de fuego definitiva.
El Drama de la Definición
La serie de penales fue un carrusel de emociones. La tensión en el ambiente era palpable mientras los jugadores desfilaban uno a uno, manteniendo la paridad hasta que la muerte súbita se extendió más allá de lo habitual. El marcador de 9-8 refleja la extrema paridad y la resistencia de ambos guardametas.
Finalmente, tras una atajada monumental y un cobro impecable del último tirador escarlata, la afición explotó en júbilo. El Toluca sella así su segundo título consecutivo, confirmando su dominio en la temporada y consolidándose como el flamante bicampeón de la Liga. La victoria no solo es un trofeo, sino una declaración de la dinastía que están construyendo bajo el mando de su actual cuerpo técnico.

