Entrenadores mexicanos exportan talento ante falta de oportunidades

La realidad del banquillo para los directores técnicos nacionales ha dado un giro drástico, obligando a figuras como Benjamín Mora a buscar en mercados extranjeros la confianza y los proyectos a largo plazo que el fútbol mexicano parece negarles. Esta tendencia refleja una problemática estructural en la liga local, donde la inmediatez de los resultados y una marcada preferencia por perfiles foráneos han reducido drásticamente el espacio para el estratega mexicano. Ante este panorama, el éxito de técnicos nacionales en ligas de Centroamérica, Estados Unidos o Asia no es una casualidad, sino el resultado de una búsqueda activa de desarrollo profesional en entornos que valoran la metodología y el proceso por encima del nombre.

Mora, quien se convirtió en un referente de éxito en el fútbol de Malasia antes de regresar brevemente a México, señala que la principal carencia en el entorno doméstico es la paciencia y la solidez de los planes deportivos. Mientras que en el extranjero se ofrecen contratos que permiten la construcción de una identidad de juego y el crecimiento integral del futbolista, en el circuito nacional predomina la cultura del reemplazo rápido, lo que impide que los técnicos locales consoliden sus carreras. Esta “fuga de cerebros” en el ámbito táctico advierte sobre una crisis de identidad en el balompié nacional, donde el conocimiento generado en casa debe ser validado en otras fronteras para obtener reconocimiento.

El fenómeno de los técnicos mexicanos en el exterior también pone en evidencia la necesidad de una actualización en las estructuras directivas del país. La falta de espacios no se debe a una carencia de capacidad técnica, sino a una dinámica de mercado que ha marginado al talento formado en las instituciones nacionales. Al abrirse paso en ligas con diferentes exigencias y culturas, estos entrenadores están demostrando que el fútbol mexicano tiene la capacidad de producir líderes competitivos a nivel global, dejando claro que, si no encuentran las condiciones adecuadas en su tierra, el mundo se convierte en su nuevo campo de entrenamiento.

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