El gobierno de Estados Unidos autorizó la reexportación de petróleo venezolano y otros combustibles al sector privado cubano bajo ciertas condiciones, una medida que alivia de forma parcial la grave escasez energética en la isla, aunque la crisis y las restricciones continúan.
En medio de una profunda crisis energética y escasez de combustible en la isla, el gobierno de Estados Unidos anunció este miércoles un cambio en su política de sanciones que abre una pequeña ventana para el ingreso de hidrocarburos a Cuba.
La Oficina para el Control de los Activos Extranjeros (OFAC) informó que permitirá la reexportación desde Estados Unidos a Cuba de petróleo venezolano, siempre que estos envíos se dirijan al sector privado en la isla y cumplan con ciertos requisitos operativos. Asimismo, la Oficina de Industria y Seguridad (BIS) indicó que “ciertas transacciones” relacionadas con gas y otros productos petrolíferos podrían recibir autorización incluso sin una licencia previa, si satisfacen las condiciones estipuladas.
Expertos han señalado que esta decisión, aunque limitada, es significativa porque podría legitimar y fortalecer al sector privado cubano, que ha comenzado a importar combustible tras cambios legales internos. Esto se interpreta como una señal de Washington de que la cooperación económica con actores no estatales cubanos podría ser un camino para futuras negociaciones bilaterales.
Sin embargo, la entrada de combustible aprobada por Estados Unidos no revierte el bloqueo energético más amplio que ha afectado numerosos sectores en la isla, desde el transporte estatal hasta servicios básicos como la sanidad pública y la producción agrícola, que enfrentan severas limitaciones por falta de combustible.
La escasez ha tenido impactos visibles en la vida cotidiana de los cubanos, incluidos apagones prolongados, restricciones al transporte y acumulación de basura en las calles, problemas que las autoridades locales han tratado de mitigar mientras buscan alternativas internacionales y apoyo humanitario para la población.
El anuncio estadounidense coincide con envíos de ayuda humanitaria desde países como México y Canadá, que han despachado alimentos y asistencia para aliviar parte de las necesidades de los cubanos en medio de la crisis energética y el persistente embargo.




