El aspirante Rafael López Aliaga rechazó los resultados preliminares sin pruebas y llamó a movilizaciones, lo que elevó la incertidumbre política.

Las elecciones presidenciales en Perú entraron en una fase de alta tensión luego de que el candidato ultraconservador Rafael López Aliaga denunciara un supuesto fraude electoral sin presentar pruebas y advirtiera que no reconocerá los resultados.
El aspirante, que disputa el pase a la segunda vuelta, llamó a sus seguidores a la “insurgencia civil” y a movilizarse, lo que encendió alertas entre autoridades y otros contendientes.
Las declaraciones se dan en medio de un conteo ajustado, donde varios candidatos compiten por el segundo lugar para enfrentar a Keiko Fujimori en el balotaje, previsto para junio.
Otros aspirantes y actores políticos rechazaron los señalamientos de fraude y pidieron respetar los resultados oficiales, al advertir que este tipo de acusaciones sin sustento pueden generar inestabilidad.
Incluso, la misión de observación electoral de la Unión Europea señaló que, pese a problemas logísticos durante la jornada, no existen indicios de irregularidades que sustenten denuncias de fraude.
El proceso electoral peruano se desarrolla en un contexto de fragmentación política y desconfianza institucional, lo que ha intensificado la polarización y el riesgo de conflictividad social tras los comicios.
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