Investigadores analizaron la trayectoria de gotas de saliva y aerosoles para estimar cuánto tiempo permanecen en el aire y su posible riesgo de contagio

Investigadores del Instituto Potosino de Investigación en Ciencia y Tecnología y de la Facultad de Ciencias de la UNAM desarrollaron un modelo físico para estudiar el comportamiento de las gotas de saliva que pueden transportar SARS-CoV-2 al hablar, toser o estornudar.
El estudio analizó cómo influyen la gravedad y la fricción del aire en el desplazamiento de las partículas. Los científicos dividieron las gotas en distintos tamaños para calcular cuánto tiempo permanecen suspendidas y qué distancia pueden recorrer antes de caer.
Los resultados mostraron que las partículas más pequeñas pueden permanecer en el aire durante periodos prolongados. Las menores a una micra pueden tardar varios días en depositarse, mientras que las de alrededor de cinco micras pueden permanecer suspendidas cerca de media hora. Las partículas más grandes caen mucho más rápido.
El trabajo también permitió estimar la cantidad potencial de partículas virales presentes en las gotas. Los investigadores señalaron que los aerosoles, particularmente los de entre 0.4 y 5 micras, pueden permanecer durante horas o días en determinadas condiciones, por lo que existe mayor posibilidad de que sean inhalados.
A partir de sus cálculos, los científicos destacaron la importancia de reducir la acumulación de aerosoles mediante ventilación, además del uso adecuado de cubrebocas y evitar aglomeraciones en espacios cerrados. El estudio surgió durante la pandemia y contó con la colaboración de investigadores que buscaban aportar evidencia física sobre la transmisión del virus.