La comunidad de San Carlos y los defensores de los animales se encuentran de luto tras el fallecimiento de Gwen Bouschor, fundadora de la Sociedad Benefactora de Animales (SBPA, por sus siglas en inglés), quien murió el pasado 9 de julio en una residencia para adultos mayores en Tucson, Arizona, a la edad de 87 años.
Bouschor se estableció en San Carlos junto a su esposo, el fallecido Bud Bouschor, después de retirarse de su profesión como maestra de primaria y, desde entonces, se convirtió en una de las principales promotoras del bienestar animal en la región.
En 1995 fundó la Sociedad Benéfica para Animales (SBPA) y el Santuario San Carlos, organizaciones dedicadas a combatir la sobrepoblación de perros y gatos mediante campañas de esterilización, vacunación y educación sobre la tenencia responsable de mascotas.
Su labor nació tras quedar impactada por la gran cantidad de animales en situación de calle en San Carlos y Guaymas. Con el apoyo del veterinario de Tucson, Ed Kiesel, inició las primeras jornadas de esterilización que, con el paso de los años, se convirtieron en un programa permanente de atención animal.
Actualmente SBPA logra jornadas mensuales de esterilización con hasta 600 animales mensualemente, cifra que se traduce en más de 6 mil perros y gatos atendidos anualmente, consolidándose como uno de los programas de control de población animal más importantes de Sonora.
La misión de ambas organizaciones ha sido proteger a los animales y reducir el sufrimiento y las enfermedades derivadas de la reproducción descontrolada, además de fomentar una convivencia más saludable entre las personas y sus mascotas, visión que siempre impulsó la fundadora de la organiación durante el tiempo que residió en San Carlos.
A Gwen Bouschor le sobreviven su hija Teresa Montoya y sus nietos Ben y Nick, de Franklin, Massachusetts, quienes destacaron el profundo amor que siempre tuvo por San Carlos, su gente y sus animales.
Con su fallecimiento, San Carlos Nuevo Guaymas pierde a una de sus más grandes benefactoras, pero su legado permanece vivo en las miles de vidas animales que fueron salvadas y en el trabajo que la Sociedad Benéfica para Animales continúa realizando en la región, donde construyó una causa en la que actualmente participan decenas de ciudadanos.

