El guitarrista fundador de Los Enanitos Verdes, Felipe Staiti, murió tras sufrir complicaciones de salud derivadas de cuadros previos de deshidratación e infección.
La cultura latinoamericana está de luto tras confirmarse el deceso del virtuoso músico en el Hospital Italiano de su ciudad natal. Felipe Staiti, quien fuera el motor creativo y guitarrista principal de la banda, había presentado un fuerte debilitamiento físico luego de concluir sus compromisos laborales en México y Colombia. A pesar de los esfuerzos médicos y la calidez de su familia, el artista no logró recuperarse de las secuelas que arrastraba desde finales de 2024, dejando un vacío irreemplazable en la escena del rock argentino en este abril de 2026.
Reconocido internacionalmente por su técnica impecable y solos armónicos, el intérprete se convirtió en el único miembro fundador activo que mantenía vigente el legado de la agrupación tras la muerte de Marciano Cantero. Felipe Staiti no solo destacó por su destreza con las cuerdas, sino también por asumir el liderazgo y la voz del grupo en sus etapas más recientes. Su partida marca el fin de una era para los himnos que definieron a toda una generación, aunque su influencia perdurará a través de sus hijos, quienes compartían con él la pasión por los escenarios.
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Las redes sociales se han inundado de mensajes de despedida por parte de colegas y fanáticos que resaltan su humildad y su talento excepcional. El secretario de Cultura de Mendoza destacó que la región pierde a uno de sus guitarristas más brillantes, alguien que supo llevar el sonido del rock mendocino a los recintos más importantes del mundo. Con una trayectoria que inició desde los nueve años, el músico deja un catálogo de canciones que seguirán sonando como testimonio de su entrega absoluta a la composición y a su amada Fender.
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El velatorio se llevará a cabo en la provincia de Mendoza, donde se espera que seguidores de diversas nacionalidades rindan homenaje a quien fuera apodado el “Steve Vai mendocino”. Además de su carrera artística, el guitarrista desarrolló proyectos personales como su propio trío musical y una línea de vinos que reflejaba su arraigo por su tierra. Su historia es la de un hombre que, ante las adversidades y las pérdidas de sus compañeros de ruta, decidió que la música no debía detenerse, cumpliendo su promesa hasta el último de sus días.





