
El descubrimiento confirma la conexión terrestre entre continentes en el Jurásico.
Un equipo internacional de paleontólogos descubrió en la provincia de Teruel, España, los restos fósiles de un nuevo dinosaurio saurópodo que perteneció a la familia de los diplodócidos. El hallazgo destaca por ser el primer registro en la península ibérica de una especie estrechamente emparentada con los icónicos diplodocus que poblaron Norteamérica durante el periodo Jurásico Superior.
Los fósiles recuperados en el yacimiento turolense incluyen piezas clave de la columna vertebral y la pelvis de un ejemplar de gran tamaño. El análisis anatómico reveló características morfológicas únicas que vinculan a este espécimen con las faunas continentales descubiertas previamente en la famosa Formación Morrison, en Estados Unidos.
Este descubrimiento aporta pruebas fundamentales sobre la existencia de corredores o puentes terrestres que permitieron la migración de grandes vertebrados entre las masas continentales de Laurasia. La evidencia fósil demuestra que las poblaciones de dinosaurios gigantes cruzaron entre Europa y América del Norte antes de la separación definitiva de las placas tectónicas.
La investigación fue encabezada por especialistas de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis en colaboración con instituciones académicas europeas. Los científicos destacaron que el territorio ibérico continúa consolidándose como una región estratégica para comprender la evolución y dispersión de la vida jurásica en el planeta.
Las piezas halladas serán sometidas a procesos de restauración para su posterior estudio detallado y exhibición pública en el museo paleontológico regional. La comunidad científica celebró el descubrimiento al abrir nuevas líneas de investigación sobre los ecosistemas terrestres de hace 150 millones de años.
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