
El Departamento de Seguridad Nacional evalúa vender o transferir varios inmuebles adquiridos para ampliar la capacidad de detención migratoria en Estados Unidos.
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) dio un giro a su estrategia para expandir la infraestructura de detención migratoria, al considerar la venta o reasignación de parte de los almacenes que había adquirido para convertirlos en centros de reclusión para migrantes en Estados Unidos.
De acuerdo con reportes citados por medios estadounidenses, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) analiza deshacerse de al menos siete de los 11 almacenes comprados originalmente para este propósito, en medio de una revisión del programa y cuestionamientos sobre su viabilidad operativa y costos.
El proyecto formaba parte de una estrategia más amplia para ampliar la capacidad de detención en el país mediante la adaptación de naves industriales a centros de procesamiento migratorio, una medida que generó críticas de organizaciones civiles y autoridades locales por las condiciones de habitabilidad y el impacto en comunidades cercanas.
Con este cambio de rumbo, el gobierno estadounidense busca replantear el uso de esas instalaciones y priorizar alternativas como la colaboración con centros ya existentes y autoridades locales para el manejo de la población migrante detenida.
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