Kristen Stewart admitió que interpretar a la princesa de Gales le provocó una fijación emocional que persiste hasta hoy, sintiendo el deseo de llorar por Diana frecuentemente.
La actriz Kristen Stewart reveló en una reciente entrevista con The Telegraph que se siente “obsesionada” con la historia de Diana Spencer tras haberla encarnado en la película de 2021. Stewart confesó que esta experiencia dejó una huella profunda en su desarrollo personal, lo que le ha impedido soltar emocionalmente al personaje incluso años después de haber terminado la filmación.
Para la intérprete de la saga Crepúsculo, visitar ciudades como Londres o París se ha vuelto una tarea difícil debido a los recuerdos del fatal desenlace de la princesa. Kristen explicó que no puede recorrer estas capitales sin pensar en el sufrimiento de Diana, asegurando que el inmenso amor que la gente siente por ella es algo que la conmueve hasta las lágrimas en cualquier momento.
El punto más crítico para Stewart es el asedio mediático que sufrió la madre de los príncipes William y Harry. La actriz calificó como devastador el escrutinio de los paparazzi, afirmando que “desplumaron” a una mujer joven y vulnerable hasta causarle la muerte, una presión que ella misma sintió de manera física al quedar como una “cáscara” tras el rodaje de la cinta Spencer.
Te podría interesar: Jeni de la Vega afirma que Peso Pluma sigue dolido
Bajo la dirección de Pablo Larraín, Kristen logró una actuación que la llevó a competir por el premio Oscar y el Globo de Oro en 2022. Aunque inicialmente dudó de su capacidad para el papel y sugirió al director contratar a alguien más, Larraín la convenció de que se trataba de una conexión espiritual más que de un parecido físico entre ella y Diana.
Véase también: Pedro Torres recibe emotivo adiós de Lucía Méndez
El legado de este papel coloca a Stewart en una lista selecta de actrices que han enfrentado el reto de dar vida a la princesa en pantalla. Junto a nombres como Elizabeth Debicki o Naomi Watts, la artista reafirma que interpretar a una figura de tal complejidad conlleva una carga emocional única que trasciende los sets de grabación y las cámaras de cine.





