La ansiedad de los domingos puede ser una señal de agotamiento

Los especialistas advierten que ese rechazo hacia los lunes no siempre es simple pereza. En muchos casos, es una manifestación de estrés crónico y del llamado síndrome de burnout.

Para millones de personas, el domingo por la tarde viene acompañado de una sensación de angustia difícil de explicar. A medida que se acerca el lunes, aparecen pensamientos negativos, irritabilidad, problemas para dormir e incluso síntomas físicos como molestias estomacales o tensión muscular. Lo que suele tomarse como una simple aversión al trabajo podría ser, en realidad, una señal de agotamiento emocional.

Los psicólogos conocen este fenómeno como “ansiedad dominical” o “Sunday scaries”. Aunque sentir cierta pereza por volver a la rutina es normal, cuando el malestar se vuelve intenso y recurrente puede indicar que la persona está sometida a niveles excesivos de estrés laboral.

Diversos estudios muestran que una gran parte de los trabajadores relaciona directamente su empleo con problemas de ansiedad y estrés. La hiperconectividad, las jornadas prolongadas, la presión por ser productivos y la dificultad para desconectarse han contribuido a que cada vez más personas experimenten síntomas asociados al burnout, un síndrome reconocido por la Organización Mundial de la Salud.

Los expertos explican que el cerebro permanece en estado de alerta incluso durante el fin de semana. La incertidumbre sobre las tareas pendientes, los correos electrónicos y las responsabilidades laborales provoca que el cuerpo mantenga elevados los niveles de cortisol, la hormona del estrés, lo que dificulta disfrutar plenamente del descanso.

El problema es especialmente frecuente entre los millennials y la generación Z. Diversas encuestas señalan que los trabajadores jóvenes son quienes más experimentan ansiedad relacionada con el inicio de la semana, impulsados por la presión económica, el miedo a perder oportunidades y la sensación de estar siempre disponibles.

Los especialistas subrayan que organizar mejor las tareas puede ayudar, pero no resuelve el problema de fondo. La clave está en establecer límites claros entre la vida laboral y el tiempo personal, evitar revisar constantemente el teléfono del trabajo y mantener actividades de ocio durante el domingo en lugar de dedicar el día a “prepararse mentalmente” para la semana.

También recomiendan realizar una lista de pendientes antes de terminar la jornada del viernes, practicar ejercicio físico y reservar tiempo para actividades placenteras. Estas medidas permiten reducir la sensación de incertidumbre y facilitan una transición más suave hacia el lunes.

Los expertos advierten que, si la ansiedad dominical se acompaña de insomnio persistente, agotamiento constante, pérdida de interés en actividades que antes resultaban agradables o síntomas físicos recurrentes, puede ser necesario buscar ayuda profesional. El burnout no es una cuestión de debilidad o falta de voluntad, sino una consecuencia de un desequilibrio prolongado entre las exigencias del trabajo y las necesidades personales.

En un contexto en el que la productividad parece ocupar cada vez más espacio en la vida cotidiana, algunos especialistas sostienen que aprender a descansar y desconectarse se ha convertido en una necesidad para proteger la salud mental y recuperar el equilibrio.

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