La herencia genética romana sobrevivió a la llegada de los visigodos

image

Un estudio de ADN de 212 individuos revela que los pueblos centroeuropeos tuvieron un impacto genético limitado en la población de la antigua Hispania

La herencia genética de la población de la península Ibérica se mantuvo en gran medida tras la caída del Imperio romano, pese a la llegada de pueblos como los suevos, alanos y visigodos. Así lo revela un estudio publicado en la revista científica Cell, que analizó el ADN de 212 individuos hallados en 31 necrópolis de distintas regiones de España.

La investigación abarca desde el siglo I hasta el VIII y constituye el mayor estudio genético realizado hasta ahora sobre ese periodo en la región. Sus resultados muestran que los pueblos procedentes del centro y norte de Europa contribuyeron aproximadamente con el 15% del acervo genético de la población hispanorromana, sin provocar un reemplazo demográfico a gran escala.

Los investigadores encontraron que la Hispania romana tenía una diversidad genética considerable, impulsada por los movimientos migratorios dentro del Imperio, especialmente desde el Mediterráneo oriental y el norte de África. Estas conexiones acercaron a las poblaciones de ambas orillas del Mediterráneo y dejaron una huella genética que perduró durante siglos.

Entre los hallazgos destaca el caso de dos personas enterradas en el siglo V, una en Mérida y otra cerca de una antigua calzada romana en la costa mediterránea, a unos 725 kilómetros de distancia. El análisis genético reveló que eran hermanos, aunque se desconoce por qué fueron sepultados en lugares tan alejados. Ambos pertenecían aparentemente a una élite, de acuerdo con los objetos encontrados en sus tumbas.

El estudio también examinó los restos de nueve mujeres conocidas como las princesas suevas, enterradas con joyas en Mérida. Aunque se pensaba que pertenecían a una élite llegada del norte de Europa, los análisis demostraron que al menos una tenía ascendencia local, lo que apunta a posibles matrimonios entre familias suevas e hispanorromanas.

Los especialistas consideran que el reducido número de personas que llegaron desde el centro de Europa ayuda a explicar el limitado impacto genético. Se estima que Hispania tenía alrededor de seis millones de habitantes cuando llegaron los visigodos, mientras que estos constituían una población mucho menor.

Los autores reconocen que existen limitaciones en las muestras disponibles, especialmente en regiones del norte de España y en periodos anteriores. Por ello, advierten que los resultados deben interpretarse con cautela y no generalizarse a toda la población de la península.

La investigación aporta nuevas herramientas para comprender las migraciones y las relaciones entre las poblaciones antiguas. El equipo busca ampliar el análisis a la época islámica y a los conflictos posteriores entre los reinos cristianos, con el objetivo de reconstruir mejor la evolución genética de la población ibérica.

Noticias relacionadas

[Sigue lo

Read Previous

Hija de Salma Hayek conquista portada británica

Read Next

Muere Tom Skerritt, estrella de ‘Top Gun’ y ‘Alien’