Una investigación de vanguardia liderada por la Facultad de Medicina Icahn de Mount Sinai en Nueva York, en colaboración con el Instituto de Salud Carlos III de España, ha revelado que la vacuna contra la gripe ofrece una protección que trasciende al propio virus. Los resultados del estudio indican que la aplicación de la vacuna trivalente inactivada reduce de manera drástica la gravedad de las infecciones bacterianas secundarias, las cuales suelen ser la causa principal de hospitalización y fallecimiento durante las temporadas de influenza.
El análisis preclínico detalló que, en casos de coinfección simultánea entre el virus de la gripe y bacterias como el Streptococcus pneumoniae, la tasa de mortalidad se redujo de un 50 por ciento a un 15 por ciento gracias a la vacunación previa. Incluso en escenarios de superinfección, donde la bacteria ataca una semana después de haberse contraído el virus, el beneficio fue aún más notable al reducir la mortalidad a la mitad. Este fenómeno se atribuye a la capacidad de la vacuna para modular la respuesta del sistema inmunitario innato, evitando que la inflamación pulmonar se vuelva descontrolada y dañina para el tejido.
Los científicos observaron que el proceso de inmunización ayuda a preservar los macrófagos alveolares, que son las células encargadas de la defensa primaria en los pulmones, y limita la acumulación excesiva de neutrófilos que suele provocar lesiones graves. Este hallazgo refuerza la importancia de las campañas de vacunación anuales, ya que no solo previenen la enfermedad viral, sino que actúan como una herramienta estratégica para mitigar el riesgo de neumonías bacterianas letales en las poblaciones más vulnerables.




