
Un estudio revela que el calentamiento provocado por las emisiones humanas detuvo el crecimiento de una capa de hielo en el Ártico canadiense
La quema de combustibles fósiles podría haber interrumpido el inicio de una nueva edad de hielo en la Tierra, de acuerdo con una investigación publicada en la revista científica Science, que documenta cómo el calentamiento global ha alterado los ciclos naturales del planeta.
El estudio se centra en la capa de hielo Barnes, ubicada en la isla de Baffin, en el territorio canadiense de Nunavut. Esta formación es uno de los últimos vestigios de la enorme capa de hielo Laurentide, que hace aproximadamente 20 mil años cubría grandes extensiones de América del Norte y alcanzaba hasta 3.2 kilómetros de espesor en algunas zonas.
Los investigadores descubrieron que la capa de hielo Barnes alcanzó su tamaño mínimo hace unos 3 mil años y comenzó a expandirse nuevamente hace aproximadamente 2 mil años, como consecuencia del descenso de las temperaturas. Este crecimiento habría representado el comienzo de un nuevo periodo glacial.
Para reconstruir su evolución, los científicos analizaron musgos antiguos que quedaron sepultados por el avance del hielo, además de estudiar rocas cercanas mediante técnicas de datación que permitieron determinar cuánto tiempo habían permanecido expuestas a la atmósfera.
Los resultados mostraron que el proceso de expansión se mantuvo durante siglos, pero comenzó a revertirse abruptamente alrededor de 1960, cuando las temperaturas de verano aumentaron como consecuencia del cambio climático provocado por las actividades humanas.
Nicolás Young, autor principal de la investigación y geoquímico del Observatorio Terrestre Lamont-Doherty de la Universidad de Columbia, señaló que las emisiones de gases de efecto invernadero contrarrestaron los mecanismos naturales que favorecían el enfriamiento de la región.
Sin embargo, algunos especialistas consideran que los resultados todavía no son suficientes para demostrar que había comenzado un nuevo ciclo glacial. El físico Andrey Ganopolski recordó que otros estudios estiman que la próxima edad de hielo no debería comenzar dentro de aproximadamente 50 mil años, incluso sin el calentamiento global.
Young aclaró que los hallazgos no significan que el calentamiento global haya salvado a la humanidad de una edad de hielo inminente, ya que estos procesos ocurren durante miles de años y sus efectos tardarían mucho tiempo en alcanzar dimensiones importantes.
La investigación pone de manifiesto la magnitud de la influencia humana sobre los sistemas naturales de la Tierra y plantea que las emisiones de gases de efecto invernadero podrían haber retrasado considerablemente la posibilidad de futuras glaciaciones.
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