
Dos estudios revelan nuevos detalles sobre la vida de estos misteriosos ancestros humanos
Los denisovanos habitaron de forma repetida la cueva de Bianfu, en el suroeste de China, durante un periodo de unos 120.000 años. Dos estudios publicados en Nature aportan nuevos datos sobre su aspecto y forma de vida, una especie que durante años fue conocida principalmente por las huellas genéticas encontradas en otros restos humanos.
Investigadores analizaron más de 60.000 fragmentos óseos encontrados en la cueva y utilizaron una técnica llamada ZooMS para identificar restos mediante proteínas del colágeno. Encontraron tres fragmentos atribuidos a los denisovanos: dos partes del cráneo y un fragmento del radio. Sus características combinan rasgos relacionados con neandertales y humanos modernos.
El segundo estudio permitió reconstruir parte de sus estrategias de supervivencia. Los denisovanos cazaban animales medianos y grandes, especialmente ciervos y bóvidos, y aprovechaban prácticamente todo de sus presas, incluido el tuétano. Durante miles de años utilizaron herramientas de piedra sencillas, suficientes para obtener filos útiles sin necesidad de fabricar instrumentos más complejos.
Los investigadores señalan que esta aparente falta de innovación no necesariamente representa un atraso, pues las herramientas cumplían con eficacia las necesidades del grupo. Además, otros yacimientos muestran posibles tecnologías más avanzadas. Los hallazgos ayudan a comprender cómo los denisovanos se adaptaron a distintos ambientes de Asia y muestran que la evolución humana no siguió una única ruta de progreso tecnológico.