El Super Bowl LX, celebrado el domingo 8 de febrero de 2026 en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, no solo fue el escenario de la victoria de los Seattle Seahawks 29-13 sobre los New England Patriots, sino que también marcó hitos históricos en términos de audiencia, economía y cultura popular.
De acuerdo con los reportes de La Jornada y otros medios especializados, esta edición número 60 se consolidó como la guerra publicitaria más cara de la historia, con anuncios de 30 segundos alcanzando un costo de hasta 10 millones de dólares. Además, el evento generó un impacto económico masivo en Estados Unidos, con una proyección de gasto de 20 mil 200 millones de dólares en comida, bebida y artículos relacionados por parte de los consumidores.
Más allá de los números financieros, el espectáculo de medio tiempo protagonizado por Bad Bunny y Lady Gaga rompió récords de interacción global, reafirmando el dominio de la música latina en los eventos deportivos de élite. En términos de audiencia, se estima que la transmisión superó los 127 millones de espectadores solo en territorio estadounidense, convirtiéndose en la retransmisión televisiva más vista de todos los tiempos. Fuera del campo, las estadísticas curiosas también destacaron: el National Chicken Council proyectó el consumo de mil 480 millones de alitas de pollo durante el fin de semana del partido, mientras que se estima que 26 millones de personas se ausentaron de sus trabajos el lunes siguiente, generando un impacto en la productividad de aproximadamente 5 mil 200 millones de dólares.
Te podría interesar:https://fm105.com.mx/category/ciencia-y-tecnologia/
El Supertazón 60 ha demostrado que la NFL es mucho más que un deporte; es un fenómeno sociocultural que paraliza economías y define tendencias de consumo. La combinación de una nueva generación de estrellas en el campo, como Drake Maye y Kenneth Walker III, con figuras de la música global en el intermedio, permitió que el evento atrajera a un público diverso que trasciende a los aficionados tradicionales del fútbol americano. Para los analistas de marketing, esta edición será un caso de estudio durante años debido a la integración de experiencias interactivas y el uso de marcas icónicas que apostaron por la visibilidad en un entorno de costos récord, consolidando al Super Bowl como el último gran refugio de la televisión en vivo y masiva.




