
Cerca de 159 millones de brasileños están convocados a votar este domingo; las encuestas sitúan a ambos candidatos en empate técnico
Brasil se prepara para una de las elecciones presidenciales más competidas de los últimos años. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador opositor Flávio Bolsonaro se enfrentarán este domingo 25 de octubre en una segunda vuelta que definirá quién gobernará la mayor economía de América Latina durante los próximos cuatro años.
Casi 159 millones de brasileños están convocados a las urnas para elegir al próximo jefe de Estado, quien asumirá el cargo el 5 de enero de 2027. Los centros de votación abrirán de las 08:00 a las 17:00 horas, tiempo local, y los resultados se esperan durante la misma jornada gracias al sistema de votación electrónica del país.
Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, obtuvo el primer lugar en la primera vuelta del 4 de octubre, con alrededor del 47 por ciento de los votos válidos, frente al 45 por ciento alcanzado por Lula. Sin embargo, la diferencia se redujo durante las últimas semanas de campaña.
La encuesta más reciente de Datafolha, publicada el jueves, colocó a ambos aspirantes con el 50 por ciento de las preferencias entre los votos válidos, lo que anticipa una contienda sumamente cerrada.
Lula busca un cuarto mandato presidencial no consecutivo y ha intensificado su presencia en redes sociales y en actos multitudinarios para recuperar terreno. Su campaña ha destacado las políticas sociales impulsadas por su Gobierno y ha anunciado propuestas relacionadas con los salarios, las deudas de trabajadores y el transporte público.
El mandatario también ha advertido sobre las consecuencias que, a su juicio, tendría una victoria de su rival para la democracia brasileña. Durante el último debate televisivo, pidió el respaldo de los electores y cuestionó las propuestas de seguridad y económicas del candidato opositor.
Por su parte, Flávio Bolsonaro ha defendido un programa centrado en la seguridad pública, la reorganización del gasto gubernamental y la recuperación del poder adquisitivo. El senador ha asegurado que cualquier ajuste económico evitará afectar a los sectores más vulnerables y ha prometido aumentos al salario mínimo por encima de la inflación.
La campaña del candidato del Partido Liberal también ha enfrentado cuestionamientos relacionados con presuntas operaciones de lavado de dinero vinculadas con apuestas en línea. Flávio Bolsonaro, quien busca consolidar el respaldo de los votantes de derecha, ha mantenido su llamado a un cambio político en el país.
La contienda ha estado marcada además por disputas ante la Justicia Electoral. Los equipos de ambos candidatos han presentado denuncias relacionadas con el uso de recursos públicos, la difusión de información falsa y el funcionamiento de las plataformas digitales de Meta, empresa propietaria de Facebook, Instagram y WhatsApp.
El Tribunal Superior Electoral ha recibido más de 800 denuncias durante el proceso, según recuentos difundidos por medios brasileños. Las acusaciones forman parte de una campaña en la que los ataques entre los aspirantes han aumentado conforme se acerca la votación.
El resultado también tendrá repercusiones en la orientación económica y diplomática de Brasil. Mientras Lula defiende la continuidad de su proyecto político, una victoria de Flávio Bolsonaro representaría el regreso del apellido Bolsonaro al Palacio de Planalto, después de que su padre gobernara entre 2019 y 2022.
Con las encuestas sin señalar una ventaja clara y millones de votos todavía decisivos, la participación ciudadana será uno de los factores centrales de la jornada electoral. Los brasileños decidirán entre dos proyectos políticos enfrentados, en una elección cuyo resultado podría influir en el rumbo de América Latina.
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