
La dirigente de extrema derecha prometió deportaciones automáticas, reforzar las fronteras y combatir a las organizaciones criminales, al tiempo que acusó al gobierno de perder el control de la seguridad
La dirigente francesa Marine Le Pen lanzó oficialmente su campaña para las elecciones presidenciales de 2027 con un discurso centrado en la seguridad, el endurecimiento de la política migratoria y la recuperación de la soberanía nacional. Durante un mitin en Orleans, ante aproximadamente 8 mil 500 simpatizantes, advirtió que no permitirá que Francia avance hacia lo que calificó como una “mexicanización” por la presencia de cárteles criminales.
La líder del partido Agrupación Nacional aseguró que, en caso de llegar al poder, impulsará una estrategia de tolerancia cero contra la delincuencia y promoverá que las organizaciones criminales sean tratadas como terroristas. Sus declaraciones generaron atención por la referencia a México y por el endurecimiento de sus propuestas en materia de seguridad.
Le Pen afirmó que su proyecto busca restablecer el Estado de derecho y recuperar la confianza de la población en las instituciones. También prometió reforzar los controles fronterizos, establecer una doble frontera, tanto francesa como europea, y aplicar deportaciones automáticas y permanentes a migrantes indocumentados, de acuerdo con sus planteamientos de campaña.
La política, de 58 años, eligió Orleans para el lanzamiento de su candidatura, una ciudad vinculada históricamente con Juana de Arco, figura que los sectores nacionalistas franceses consideran un símbolo de patriotismo y soberanía. Durante el acto, sus seguidores corearon consignas de apoyo y exigieron la salida del presidente Emmanuel Macron.
El discurso se produjo después de varias semanas de movilizaciones sociales y disturbios en distintas ciudades francesas. Las protestas, relacionadas con el costo de vida y el descontento social, estuvieron acompañadas por episodios de saqueos, daños a comercios y enfrentamientos. Le Pen aprovechó estos acontecimientos para cuestionar la respuesta del gobierno y presentar su propuesta como una alternativa centrada en el orden público.
La dirigente aseguró que quienes cometan delitos deberán enfrentar consecuencias judiciales y que los ataques contra representantes del Estado, incluidos policías, bomberos y docentes, recibirán sanciones más severas. Asimismo, defendió cambios para restringir la política migratoria y endurecer las condiciones para obtener la nacionalidad francesa.
En política exterior, Le Pen sostuvo que Francia debe mantener una postura comprometida con la paz y evitar involucrarse en conflictos militares que no correspondan directamente a sus intereses. Afirmó que no enviaría a jóvenes franceses a guerras que consideró ajenas al país y defendió una política de defensa basada en la autonomía nacional.
También rechazó la idea de compartir el control del arsenal nuclear francés con otros países y planteó fortalecer las capacidades militares nacionales sin abandonar los compromisos de gasto ya establecidos. Sus propuestas contrastan con la visión del presidente Macron, quien ha defendido una mayor cooperación europea en materia de defensa.
Le Pen anunció además que Jordan Bardella, presidente de Agrupación Nacional y uno de sus principales aliados políticos, sería su primer ministro si gana las elecciones. La campaña busca presentar a la formación como una alternativa de gobierno y ampliar su respaldo más allá de su base tradicional.
Las encuestas citadas al inicio de la campaña situaron a Le Pen con entre 32 y 33.5 por ciento de intención de voto, mientras que Jean-Luc Mélenchon, dirigente de La Francia Insumisa, aparecía en segundo lugar con alrededor de 17 por ciento. Estas cifras corresponden a mediciones previas a la elección y no garantizan el resultado final.
Mélenchon, por su parte, señaló que las recientes protestas reflejan una situación de profunda tensión social y política en Francia, aunque evitó afirmar que el país se encuentre necesariamente ante una revolución. Sus declaraciones evidencian la disputa entre las fuerzas políticas por interpretar el descontento y ofrecer respuestas ante la crisis.
La campaña presidencial se desarrollará en un ambiente marcado por la inseguridad, el costo de vida, las protestas y la polarización política. Le Pen apuesta por convertir estos temas en el centro del debate electoral, mientras sus propuestas migratorias y de seguridad anticipan una contienda en la que estarán en discusión el papel de Francia en Europa, sus políticas de defensa y el alcance de los derechos de los migrantes.
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