
Javier Laynez advierte que los juzgadores ya enfrentan presiones políticas que antes no existían
El ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Javier Laynez Potisek, advirtió que el nuevo modelo de justicia en México presenta señales de “cooptación política” y aseguró que los jueces ya enfrentan presiones relacionadas con asuntos de interés para el Estado.
Las declaraciones fueron realizadas después de la proyección del documental Cuando perdimos el juicio, dirigido por Amir Galván Cervera, en el que se analizan los factores políticos y sociales que llevaron a la aprobación de la reforma judicial.
Laynez sostuvo que la reforma judicial, impulsada originalmente por el expresidente Andrés Manuel López Obrador y posteriormente consolidada por Morena con el respaldo de la presidenta Claudia Sheinbaum, representó una profunda reestructuración de la Constitución y del Poder Judicial.
Uno de los principales cambios establecidos por la reforma fue la elección mediante voto popular de jueces, magistrados y ministros de la Suprema Corte. El nuevo esquema convirtió a México en el primer país en someter a la elección popular a la totalidad de sus integrantes del Poder Judicial.
A un año de la implementación del nuevo modelo, el exministro consideró que algunas de las preocupaciones que se expresaron durante el proceso de reforma ya comenzaron a materializarse, particularmente por las presiones políticas que, afirmó, enfrentan actualmente los juzgadores.
“Sí hay presiones a los jueces en asuntos que le importan al Estado, sí lo estamos viendo; lo que se temía, sí está pasando”, señaló Laynez al referirse a los efectos del nuevo sistema.
El ministro en retiro también cuestionó el papel que desempeñó el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) durante el proceso de transformación. Afirmó que el órgano tuvo una responsabilidad histórica al permitir, desde su perspectiva, la ruptura del modelo judicial anterior.
Laynez señaló además que durante el proceso existieron fallas internas y factores externos que contribuyeron a que la reforma pudiera concretarse. Entre estos elementos mencionó la reacción tardía de la comunidad internacional.
El exjuzgador descartó que en el corto o mediano plazo pueda concretarse una contrarreforma judicial en México. También consideró que la presión diplomática de Estados Unidos o de otros socios comerciales difícilmente provocará una modificación de las nuevas reglas.
Explicó que los gobiernos extranjeros tienen principalmente preocupaciones económicas y de seguridad, por encima de la calidad de la justicia mexicana.
El exministro destacó como una excepción la postura de la relatoría especial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que manifestó preocupaciones durante el proceso de transformación del Poder Judicial.
Las declaraciones de Laynez se producen en medio del debate sobre los efectos de la reforma judicial, particularmente en torno a la independencia de los jueces, la división de poderes y las presiones políticas que pudieran enfrentar los nuevos juzgadores bajo el esquema de elección popular.
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