Casi 40 años de imágenes satelitales revelaron que estas aves pueden cambiar temporalmente sus sitios de reproducción y regresar después a sus antiguas colonias

Investigadores analizaron imágenes obtenidas durante décadas por satélites como Landsat y ASTER para reconstruir los movimientos de distintas colonias de pingüinos emperador en la Antártida. El seguimiento permitió observar cómo los animales respondieron a cambios importantes en el hielo que utilizaban para reproducirse.
Uno de los hallazgos más importantes fue que los pingüinos pueden cambiar de ubicación cuando las condiciones de su hábitat se modifican. Algunas colonias se desplazaron hacia icebergs, bahías protegidas y plataformas de hielo después de que desprendimientos o rupturas del hielo alteraran sus sitios habituales.
El caso de la colonia SANAE fue especialmente revelador. Después de un desprendimiento ocurrido en 2011, los pingüinos se desplazaron alrededor de 11 kilómetros hacia el sur. Posteriormente, algunos regresaron al sitio original y otros utilizaron una plataforma de hielo cercana para reproducirse. Para 2022, la colonia había regresado nuevamente a su zona habitual.
Las imágenes también demostraron el valor de los registros satelitales para estudiar animales que viven en regiones prácticamente inaccesibles. Aunque los satélites no permiten contar ejemplares individuales, las concentraciones de pingüinos pueden identificarse mediante las manchas de guano sobre el hielo. Los estudios actuales estiman que existen cientos de miles de pingüinos emperador distribuidos en unas 66 colonias alrededor de la costa antártica.