La industria automotriz ha presentado en Las Vegas una de las transformaciones más ambiciosas en la interacción entre humanos y vehículos. A través del concepto de “Inteligencia Afectiva”, fabricantes como LG y Continental han revelado cabinas inteligentes donde el parabrisas tradicional se sustituye por pantallas OLED transparentes. Esta tecnología permite que el conductor mantenga la vista en el camino mientras recibe información crítica, como mapas de navegación en realidad aumentada o alertas de proximidad, proyectadas directamente sobre el cristal sin obstruir la visibilidad. Al ser paneles orgánicos autoemisivos, ofrecen una claridad excepcional tanto en condiciones de luz solar intensa como durante la conducción nocturna, eliminando la necesidad de tableros físicos convencionales.
El avance más disruptivo de esta nueva era es la integración profunda de sensores biométricos dentro del habitáculo. A diferencia de los sistemas de seguridad tradicionales, estas cámaras y sensores infrarrojos monitorizan de forma constante el estado fisiológico de los ocupantes. El sistema es capaz de detectar signos de fatiga mediante el seguimiento de la mirada y la frecuencia de parpadeo, así como medir el ritmo cardíaco y los niveles de estrés a través de sensores en el volante. Ante una situación de riesgo, como un posible desmayo o una distracción prolongada por el uso del celular, el vehículo puede emitir alertas sonoras, vibraciones en el asiento e incluso activar protocolos de conducción asistida para detener el coche de manera segura.
Esta tecnología también revoluciona la personalización y la seguridad contra robos mediante la identificación biométrica facial y de huellas dactilares. El vehículo reconoce automáticamente quién se encuentra en el asiento del conductor, ajustando la posición del asiento, el clima y las preferencias de entretenimiento antes de iniciar la marcha. Además, la integración de estas pantallas con sistemas de pago digital permite que los conductores realicen transacciones seguras en gasolineras o peajes utilizando únicamente su reconocimiento facial como método de autenticación. Con la llegada de estas innovaciones en 2026, el automóvil deja de ser un simple medio de transporte para convertirse en un asistente proactivo que prioriza el bienestar emocional y físico de sus pasajeros.




