El diseñador del primer vehículo eléctrico mexicano asegura que el objetivo no es crear un automóvil atractivo, sino una solución práctica para la movilidad urbana.
Las críticas al diseño del Olinia 1 comenzaron incluso antes de que el vehículo llegue a las calles. Las comparaciones con carritos de golf y las dudas sobre su apariencia han sido constantes, pero los responsables del proyecto tienen claro que la estética nunca fue la prioridad.
Fernando Ocaña, líder del diseño automotriz del proyecto, explicó que el propósito del vehículo no es llamar la atención por su aspecto, sino ofrecer una solución funcional para los problemas cotidianos de movilidad en las ciudades mexicanas. “No queremos que pienses qué bonito auto. Queremos que pienses qué útil auto”, afirmó durante una presentación privada para medios.
Según el diseñador, la inspiración proviene de los llamados golfitaxis que ya operan en distintas partes del país. La idea consiste en ofrecer un medio de transporte ligero, con mayor seguridad y espacio para los pasajeros. Por ello, el vehículo presenta proporciones poco convencionales y una estructura enfocada en la accesibilidad.
Una de las características que influyó en el diseño fue la posibilidad de transportar a una persona en silla de ruedas. Esto llevó a incorporar un piso bajo, puertas traseras con apertura inversa y agarraderas exteriores que facilitan el acceso al habitáculo.
El Olinia 1 tampoco pretende competir con marcas como Tesla o BYD. Su propuesta está orientada a recorridos urbanos cortos y a ofrecer una alternativa económica para enfrentar problemas como el tráfico, el alto costo de los combustibles y la saturación del transporte público.
El vehículo contará con un motor eléctrico de 13.5 kilowatts, equivalente a unos 18 caballos de fuerza, una batería de 14.7 kilowatts-hora y una autonomía superior a los 125 kilómetros por carga. La velocidad máxima estará limitada a 50 kilómetros por hora, ya que fue concebido para desplazamientos dentro de las ciudades y no para circular en carretera.
Además, incorpora protección IP67 contra agua y polvo para enfrentar inundaciones y calles deterioradas, así como una suspensión reforzada y la posibilidad de recargar la batería mediante un enchufe doméstico convencional.
El gobierno mexicano estima que el precio del Olinia 1 rondará los 150 mil pesos, lo que lo convertiría en uno de los vehículos eléctricos más accesibles del país. Sin embargo, el proyecto también enfrenta desafíos regulatorios, ya que actualmente no cumple con algunos requisitos exigidos para los automóviles tradicionales y será necesaria una nueva categoría legal para permitir su comercialización.
Pese a las críticas, los responsables del proyecto sostienen que el éxito del Olinia no dependerá de su apariencia, sino de su capacidad para resolver las necesidades de movilidad de millones de personas y ofrecer una alternativa asequible en las ciudades mexicanas.
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