México apuesta por un vehículo urbano accesible, mientras Japón desarrolló un modelo compacto con mayor autonomía, potencia y velocidad

México y Japón avanzan en el desarrollo de vehículos eléctricos pequeños, aunque cada país lo hace con objetivos distintos. El Olinia mexicano busca atender principalmente recorridos urbanos, mientras el Nissan Sakura japonés ofrece prestaciones para desplazamientos más amplios.
El Olinia contempla un motor de 13.5 kW, una batería de 14.7 kWh y una autonomía de hasta 125 kilómetros por carga. Su velocidad máxima sería de 50 kilómetros por hora, por lo que está pensado principalmente para recorridos dentro de zonas urbanas y necesidades de última milla.
El Nissan Sakura, por su parte, pertenece a la categoría de los Kei cars japoneses y cuenta con un motor de 47 kW, equivalente a unos 63 caballos de fuerza, además de 195 Nm de torque. Su velocidad máxima alcanza los 130 kilómetros por hora y su batería de 20 kWh ofrece hasta 180 kilómetros de autonomía.
La diferencia entre ambos modelos muestra que el tamaño compacto no determina por sí mismo las capacidades de un vehículo eléctrico. Mientras el Olinia prioriza accesibilidad y movilidad urbana, el Sakura busca cubrir una mayor variedad de trayectos gracias a su potencia, velocidad y autonomía.
El contraste también refleja las necesidades de cada mercado. En Japón, el Sakura se integró a la tradición de los Kei cars y llegó a convertirse en uno de los vehículos eléctricos más vendidos del país. En México, el reto para Olinia será consolidar una alternativa accesible que responda a las condiciones de las ciudades y a las necesidades de los usuarios.