
La empresa incorporó referencias a los matemáticos españoles Diego Córdoba y Luis Martínez-Zoroa, cuyos trabajos fueron fundamentales para la resolución de Navier-Stokes
OpenAI modificó discretamente el artículo científico con el que anunció haber resuelto el problema de Navier-Stokes, uno de los llamados Problemas del Milenio, después de las críticas por no reconocer inicialmente a los matemáticos cuyos trabajos sirvieron como base para el desarrollo de la prueba. Entre las nuevas referencias aparecen los españoles Diego Córdoba y Luis Martínez-Zoroa.
La primera versión del estudio fue publicada el 8 de septiembre y no incluía los trabajos de ambos investigadores. Horas después, OpenAI actualizó el documento para incorporar sus referencias, aunque el cambio no fue mencionado en la comunicación oficial de la empresa. El método desarrollado por Córdoba y Martínez-Zoroa en 2023 fue considerado una pieza fundamental para avanzar hacia la solución.
La controversia también involucra a los matemáticos Tristan Buckmaster y Levent Alpöge, quienes habían avanzado previamente en el problema utilizando el método de los investigadores españoles. Buckmaster acusó a OpenAI de haber conocido su investigación privada e inédita y de haber intentado excluir a Alpöge de una posible publicación conjunta debido a su relación con Anthropic. OpenAI ha negado haber utilizado directamente sus trabajos antes de que fueran públicos.
El matemático Charles Fefferman, quien redactó el enunciado oficial del problema para el Instituto Clay de Matemáticas, confirmó que el resultado presentado por OpenAI corresponde a la cuestión planteada. Sin embargo, señaló que todavía será necesario realizar una revisión exhaustiva por parte de especialistas y una reescritura en lenguaje matemático tradicional antes de considerar completamente validada la demostración.
El caso abrió además un debate sobre cómo debe reconocerse el trabajo humano cuando una inteligencia artificial utiliza ideas desarrolladas previamente por investigadores. Córdoba ha señalado que la IA permitió ganar tiempo, pero que la idea fundamental de su método surgió del trabajo matemático realizado junto con Martínez-Zoroa. La polémica podría llevar a replantear las reglas de atribución y colaboración científica en una época en la que la IA puede acelerar de manera radical la resolución de problemas complejos.