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Oscar es el nombre del galardón que, a partir de 2027, exigirá autoría humana obligatoria para garantizar que las personas sigan en el centro de la creación.
La Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas estableció que solo las interpretaciones realizadas por seres humanos con su consentimiento podrán ser elegibles. En cuanto a los guiones, la nueva normativa del Oscar es tajante: los textos deben ser escritos por personas para optar a la estatuilla dorada. Lynette Howell Taylor, presidenta de la organización, enfatizó que la autoría humana debe permanecer como el pilar fundamental del proceso creativo frente al avance de las herramientas digitales.
Además de las restricciones a la IA, se anunciaron cambios en la categoría de película internacional, permitiendo que más de una cinta por país pueda competir si destaca en festivales de renombre. Las reglas del Oscar ahora también permitirán que un actor reciba más de una nominación en la misma categoría interpretativa, eliminando una restricción de décadas. Estas actualizaciones buscan adaptar la competencia a los desafíos éticos y técnicos que enfrenta la industria cinematográfica global en la actualidad.
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La polémica sobre el uso de tecnologías generativas ha escalado tras las denuncias de diversas figuras públicas sobre el despido de artistas visuales en grandes estudios. Evangeline Lilly, estrella de Marvel, criticó recientemente a Disney por sustituir talento humano por sistemas automatizados en el desarrollo de personajes icónicos. Esta tensión subraya la importancia de las nuevas protecciones que buscan salvaguardar los derechos de los trabajadores creativos ante la automatización del entretenimiento.
Véase también: Los no elegidos: el cambio de registro de Asa Butterfield
El debate sobre la elegibilidad de actores fallecidos recreados digitalmente sigue abierto, y la organización analizará cada caso de forma individual cada año. Por ahora, el enfoque principal radica en asegurar que la tecnología sea una herramienta de apoyo y no un sustituto del ingenio y la sensibilidad humana. La industria espera que estas medidas sirvan de guía para otros certámenes internacionales que aún no han formalizado su postura ante la evolución de la inteligencia artificial.




