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París desafía con máscaras de Halloween la prohibición de cubrirse el rostro en protestas

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Manifestantes aprovecharon la coincidencia de la celebración con una jornada de movilizaciones para salir disfrazados a las calles y cuestionar las restricciones impuestas por las autoridades francesas

París vivió este sábado 31 de octubre una jornada de protestas marcada por máscaras, disfraces y referencias a Halloween, en un desafío a las restricciones que prohíben ocultar el rostro durante determinadas manifestaciones en Francia.

Decenas de miles de personas participaron en una movilización que reunió distintas demandas sociales, entre ellas el rechazo al encarecimiento del costo de vida, mejores condiciones para estudiantes y denuncias contra la violencia policial y el racismo. La protesta se realizó por tercer sábado consecutivo bajo un amplio despliegue de seguridad.

La coincidencia con Halloween generó preocupación entre las autoridades, que habían advertido sobre posibles disturbios y recordado que cubrirse el rostro durante una manifestación puede tener consecuencias legales. Pese a ello, algunos asistentes acudieron con máscaras de personajes populares, calaveras y otros disfraces, entre ellos representaciones de Mario Bros, Batman, Spiderman y Shrek.

Una de las participantes, identificada como Shana, de 21 años, reconoció que existía incertidumbre sobre la aplicación de la legislación y el riesgo de ser detenida por llevar el rostro cubierto. También señaló que algunas personas utilizan mascarillas para protegerse de los gases lacrimógenos durante los enfrentamientos con las fuerzas policiales.

La legislación francesa contempla sanciones por ocultar deliberadamente el rostro en manifestaciones cuando existen alteraciones del orden público o motivos para prever que ocurran. Dependiendo de las circunstancias, las consecuencias pueden incluir multas de hasta mil 500 euros y sanciones penales más severas.

Sin embargo, la normativa también establece excepciones para el uso de máscaras en celebraciones, actividades deportivas y manifestaciones artísticas o tradicionales. Por ello, un disfraz de Halloween no constituye automáticamente una infracción, aunque las autoridades pueden intervenir cuando se utiliza para ocultar la identidad durante concentraciones con riesgo de violencia.

El recorrido autorizado por la Prefectura de Policía de París comenzó en la Porte de Bagnolet, al este de la capital, y concluyó en la Porte de Charenton, al sur. Las autoridades rechazaron la solicitud de los organizadores para realizar la marcha por el centro de la ciudad.

Durante la movilización también aparecieron pancartas contra las restricciones al derecho de manifestación y mensajes relacionados con las dificultades económicas. Otros participantes denunciaron la discriminación hacia las comunidades negras, árabes y musulmanas, en medio de la indignación por un ataque investigado como un atentado racista ocurrido días antes en Trappes, en las afueras de París, donde murió un joven identificado como Pengo.

Las consignas también estuvieron dirigidas contra el presidente Emmanuel Macron y la dirigente ultraderechista Marine Le Pen, mientras algunos manifestantes expresaron su inconformidad con las propuestas políticas que buscan restringir el uso del velo islámico en espacios públicos.

La jornada se desarrolló bajo fuertes medidas de vigilancia, luego de los disturbios registrados en Francia durante las semanas anteriores, que incluyeron saqueos, incendios y daños a establecimientos y edificios públicos.

Con máscaras y disfraces como parte de la protesta, los participantes aprovecharon el ambiente de Halloween para visibilizar sus inconformidades y cuestionar las restricciones, mientras las autoridades mantuvieron la advertencia de aplicar las disposiciones legales para evitar actos violentos.

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