
La tripulación continuó con un aterrizaje inestable pese a las advertencias y alertas emitidas dentro de la cabina
Uno de los pilotos del avión de carga de Amazon que se accidentó en el Aeropuerto Internacional de Miami advirtió en repetidas ocasiones que la aeronave se aproximaba a una velocidad excesiva antes de salirse de la pista, de acuerdo con información de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos (NTSB).
El accidente ocurrió el domingo 6 de septiembre, cuando el Boeing 767-300 operado por la compañía 21 Air, bajo contrato para Amazon Prime Air, se salió de la pista durante el aterrizaje. La aeronave había despegado de San Juan, Puerto Rico.
Los registros de la cabina y los datos de vuelo analizados por la NTSB muestran que la aproximación era inestable. Uno de los pilotos expresó preocupación por la velocidad, mientras que en la cabina se activaron varias alertas automáticas relacionadas con la trayectoria y la altitud de la aeronave.
Entre las advertencias emitidas se encontraban señales de “tasa de descenso” y “terreno demasiado bajo”. Pese a ello, la tripulación continuó con la maniobra de aterrizaje en lugar de realizar oportunamente una aproximación frustrada, procedimiento utilizado cuando las condiciones no permiten completar un aterrizaje de manera segura.
La aeronave tocó tierra demasiado adelante en la pista y posteriormente uno de los pilotos intentó iniciar una maniobra para volver a elevarla. Sin embargo, la potencia fue reducida poco después y el avión continuó avanzando hasta salir de la pista.
El Boeing 767 recorrió aproximadamente 396 metros fuera de la pista antes de impactar contra una camioneta utilizada por trabajadores de limpieza y posteriormente contra otro vehículo. Después del impacto se produjo un incendio.
Cinco personas que se encontraban en la camioneta murieron como consecuencia del accidente y otras cinco resultaron heridas. Los dos pilotos sobrevivieron y posteriormente fueron entrevistados por los investigadores.
La NTSB señaló además que durante el aterrizaje no se desplegaron los aerofrenos ni los reversores de empuje, elementos que pueden contribuir a reducir la velocidad de una aeronave después de tocar tierra. Los investigadores analizan si estos factores influyeron en la incapacidad del avión para detenerse dentro de la pista.
La investigación también busca determinar por qué la tripulación decidió continuar con una aproximación que presentaba condiciones inestables y si existieron problemas de comunicación y coordinación entre los pilotos.
El avión tenía 32 años de antigüedad y había realizado otros dos vuelos durante ese mismo día antes del accidente. La NTSB mantiene abierta la investigación para determinar las causas y los factores que contribuyeron al siniestro.




