
La princesa Kalina de Bulgaria mantiene un perfil bajo y no ha vuelto a aparecer públicamente desde una ceremonia familiar celebrada en Sofía en mayo de 2024.
La princesa Kalina de Bulgaria, única hija de Simeón II, lleva más de dos años alejada del foco público. Su última aparición conocida ocurrió el 29 de mayo de 2024, cuando acudió junto a su esposo, el explorador español Antonio José “Kitín” Muñoz, y su hijo, Simeón-Hassan, a una ceremonia celebrada en el Palacio de Vrana, en Sofía. El acto correspondió al traslado y funeral de los restos del rey Fernando I de Bulgaria.
Aquella aparición llamó especialmente la atención por el aspecto físico de la princesa, quien lució un vestido sin mangas que dejaba al descubierto sus brazos visiblemente musculosos. Kalina, entonces de 52 años, explicó posteriormente que su transformación se debía a años de entrenamiento y a una estricta rutina deportiva. “Si no entreno, no me encuentro bien”, señaló al hablar sobre su estilo de vida.
La princesa también respondió a los comentarios que surgieron en redes sociales después de las fotografías del evento. En declaraciones a ¡HOLA!, aseguró que no esperaba que su físico se convirtiera nuevamente en noticia y defendió que, en pleno siglo XXI, el cuerpo de una mujer no debería ser motivo de escrutinio público. Su esposo, por otra parte, había explicado años antes que los cambios en su rostro no fueron consecuencia de una cirugía estética, sino de una complicación médica derivada de un tratamiento dental.
Desde aquella ceremonia, apenas se han conocido imágenes públicas de Kalina. De hecho, ¡HOLA! señala que la aparición de 2024 fue apenas la segunda vez que se la vio públicamente en seis años: antes de ella, había asistido al funeral de la infanta Pilar de Borbón en el Monasterio de El Escorial, en enero de 2020. Su actual ausencia no ha sido presentada como una desaparición literal, sino como una decisión de mantener una vida mucho más alejada de la atención mediática.




