El análisis de sus huesos encontró señales de actividad física repetitiva compatibles con el uso de arcos, dagas y mazas

Un nuevo análisis bioarqueológico de restos de la realeza del antiguo Egipto encontró evidencias que sugieren que algunas princesas pudieron haber utilizado armas durante su vida. Los restos, procedentes de Dahshur, corresponden a mujeres enterradas hace aproximadamente 4,000 años y habían sido recuperados durante excavaciones realizadas a finales del siglo XIX.
Los investigadores examinaron los huesos para identificar señales relacionadas con actividades físicas repetitivas. En varias de las mujeres encontraron un desarrollo muscular marcado en brazos, hombros y manos, además de modificaciones óseas que pueden producirse por movimientos realizados de manera constante durante largos periodos.
Uno de los casos más llamativos fue el de Noub-Hotep, cuyos restos presentaron modificaciones en los antebrazos y la mano derecha compatibles con movimientos relacionados con el agarre y estabilización de un objeto. En su entierro también fueron encontradas flechas, lo que refuerza la posibilidad de que practicara tiro con arco.
En el caso de Ita, los investigadores encontraron características físicas compatibles con movimientos repetitivos de agarre similares a los necesarios para utilizar una daga o una maza. Su tumba contenía precisamente una elaborada daga. Otras mujeres, como Itaweret y Khenmet, también presentaron señales que podrían estar relacionadas con la práctica de la arquería.
Los especialistas aclaran que estos hallazgos no demuestran que las princesas fueran guerreras o participaran en combates. Las armas podían tener un significado ritual o representar el estatus de las personas enterradas, pero la combinación de los objetos funerarios y las modificaciones observadas en los huesos abre la posibilidad de que algunas de estas mujeres también las utilizaran en su vida cotidiana.