
La actriz dudó en aceptar el papel de Nina por la intensidad emocional del personaje, pero Angelina Jolie logró convencerla de participar.
Salma Hayek estuvo a punto de no protagonizar Sin sangre (Without Blood), la película dirigida por Angelina Jolie y basada en la novela homónima del escritor italiano Alessandro Baricco. La actriz reconoció durante el Festival Internacional de Cine de Toronto 2024 que inicialmente no quería interpretar a Nina, una mujer marcada por el trauma y la violencia que sufrió durante un conflicto armado.
Hayek explicó que el personaje le resultaba demasiado doloroso y que no quería pasar varias semanas viviendo emocionalmente una experiencia tan oscura. La intérprete llegó a decirle directamente a Jolie que no quería hacer la película, debido a la enorme carga emocional que implicaba interpretar a una mujer que arrastra las consecuencias de la violencia durante décadas.
Jolie, sin embargo, insistió en convencerla. La relación que ambas habían construido después de trabajar juntas en Eternals ayudó a que Hayek reconsiderara la propuesta. La propia Jolie también contó que desde el principio había pensado en Salma para el papel y que la primera conversación no salió como esperaba: la actriz rechazó inicialmente la propuesta porque había entendido que Jolie solamente produciría la película y que otra persona estaría a cargo de la dirección. Cuando descubrió que Jolie sería la directora, terminó aceptando.
Finalmente, Hayek asumió el desafío junto a Demián Bichir, quien interpreta a Tito, el hombre con quien Nina se reencuentra décadas después de una tragedia que cambió su vida. La actriz posteriormente elogió el trabajo de Jolie y calificó la experiencia como especialmente exigente, pero también como una oportunidad para explorar temas universales como el trauma, la pérdida, la venganza y la posibilidad de sanar.