El dueto argentino Sarao TR denunció supuestas similitudes entre su tema Atómica y la canción Choka Choka de la estrella colombiana Shakira, lanzada recientemente.
Las integrantes del grupo, Tushka y Rebebe, señalaron que el estreno de esta colaboración ocurrió apenas cinco meses después de su propia producción independiente. Aunque al principio creyeron que era una casualidad, la reacción de sus seguidores motivó a las jóvenes a exponer coincidencias en los coros y la estética visual.
A pesar del señalamiento, las artistas argentinas no culparon directamente a la cantante, sugiriendo que la responsabilidad podría recaer en el equipo de productores. El tema en cuestión cuenta con la participación de más de diez compositores, lo que complica el rastreo del origen de las ideas creativas.
Mientras la polémica crece, la intérprete se prepara para el lanzamiento de su próxima canción oficial para el Mundial de Futbol 2026. Hasta el momento, ninguna de las estrellas internacionales ha emitido una respuesta oficial ante la petición de una colaboración reparatoria por parte del dueto.
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Las leyes de propiedad intelectual en la industria musical moderna enfrentan retos constantes debido a la globalización de los ritmos y las estructuras melódicas. Determinar la frontera entre la inspiración y el plagio requiere peritajes técnicos profundos que analicen progresiones armónicas y secuencias rítmicas específicas ante las autoridades competentes.
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El impacto de las redes sociales permite que artistas emergentes visibilicen conflictos creativos con figuras de talla mundial de manera inmediata. Estas plataformas se han convertido en tribunales de opinión pública donde las audiencias comparan fragmentos de audio, influyendo en la percepción de los créditos de autoría en la era del streaming.





