La versión estadounidense de la plataforma de videos cortos TikTok emitió un comunicado para defenderse de las crecientes acusaciones de censura por motivos políticos, luego de que varios usuarios reportaron fallos en la app que afectaron la visibilidad y el envío de ciertos contenidos sensibles.
Según la empresa, los inconvenientes no obedecieron a decisiones de moderación del contenido, sino a fallos técnicos derivados de un corte de energía en un centro de datos del país.
Las quejas de los usuarios se intensificaron en los últimos días cuando creadores y consumidores de contenidos denunciaron que publicaciones relacionadas con temas políticamente sensibles, entre ellos críticas al presidente estadounidense Donald Trump y videos vinculados a hechos recientes como el tiroteo en Minneapolis, experimentaron retrasos de publicación, visualizaciones extraordinariamente bajas o fueron marcados como “no aptos para recomendaciones” por el algoritmo de la plataforma.
TikTok respondió a estas denuncias explicando que el corte de energía en uno de sus centros de datos en Estados Unidos provocó una falla en cadena de varios sistemas, lo que afectó temporalmente funciones clave de la aplicación. “Seguimos trabajando para resolver un problema importante de infraestructura provocado por un corte de energía… La red ya se ha restablecido, pero el corte provocó un fallo en cadena de los sistemas que estamos tratando de resolver con nuestro socio del centro de datos”, señaló la empresa en su comunicado.
La explicación técnica ha sido recibida con escepticismo por parte de algunos creadores y observadores tecnológicos, quienes argumentan que el momento de los fallos —en coincidencia con cambios recientes en la propiedad y estructura de la empresa— y la afectación desproporcionada de contenido político sensible podrían estar vinculados a decisiones internas de moderación o a ajustes en los algoritmos de recomendación.
La controversia escaló más allá de las quejas de usuarios cuando el gobernador de California, Gavin Newsom, anunció la apertura de una revisión oficial para determinar si las prácticas de TikTok en materia de moderación de contenido violan leyes estatales sobre transparencia y libertad de expresión. Las autoridades consideran que las denuncias merecen una investigación para establecer si hubo supresión indebida de contenidos, en particular aquellos críticos del presidente y de otras figuras políticas.
La plataforma, que en días recientes finalizó un acuerdo para que sus operaciones en Estados Unidos pasen a un joint venture mayoritariamente controlado por inversores estadounidenses, incluida Oracle —con la intención de garantizar la seguridad de datos y evitar una prohibición federal— se encuentra bajo lupa por el efecto de estos cambios en su funcionamiento.
Entre los creadores de contenido, las fallas e inconsistencias en la app han provocado irritación y desconfianza. Algunos reportan que sus publicaciones relacionadas con temas sensibles recibieron “0 vistas” o fueron demoradas en su difusión, algo que usuarios interpretan como una forma de censura indirecta aunque no haya sido declarada abiertamente por la plataforma.
El episodio se suma a un debate más amplio sobre el control de contenido en redes sociales y la influencia de grandes empresas tecnológicas en la libertad de expresión. Muchos argumentan que incluso cuando los problemas son técnicos, la falta de claridad y transparencia en los procesos de moderación alimenta sospechas de sesgo o restricción selectiva de contenidos.
Las dudas sobre la neutralidad de TikTok no son nuevas: en años recientes la plataforma ha sido objeto de escrutinio por parte de legisladores y reguladores en Estados Unidos debido a preocupaciones sobre seguridad de datos, supuestos sesgos en algoritmos y posibles presiones políticas. Estos factores han contribuido a un clima de vigilancia constante sobre cómo se gestionan y presentan los contenidos en la red social, especialmente cuando se trata de temas de gran carga política o social.
Por ahora, TikTok mantiene que sus problemas actuales surgieron por causas técnicas externas y no por decisiones dirigidas a suprimir puntos de vista políticos. Las autoridades estatales y algunos creadores, sin embargo, seguirán evaluando si hubo o no prácticas inapropiadas en la moderación de contenidos mientras la plataforma trabaja para restaurar plenamente sus servicios y recuperar la confianza de sus usuarios.
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