
El presidente de Estados Unidos vinculó la conmemoración de los atentados de 2001 con la ofensiva militar contra Teherán
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aprovechó la ceremonia por el 25 aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001 para defender la guerra contra Irán y asegurar que ese país nunca tendrá un arma nuclear.
Durante el acto realizado en el Pentágono, uno de los objetivos de los ataques terroristas de 2001, Trump vinculó la actual ofensiva militar estadounidense e israelí contra Irán con la lucha contra el terrorismo que comenzó tras los atentados que dejaron cerca de 3 mil muertos.
El mandatario aseguró que Estados Unidos debe mantener su fortaleza militar y afirmó que su gobierno está decidido a impedir que Irán desarrolle capacidades nucleares. Trump presentó la ofensiva como parte de una lucha que, según dijo, continúa 25 años después de los ataques contra territorio estadounidense.
Trump también sostuvo que Estados Unidos ha golpeado severamente a Irán y defendió las acciones militares emprendidas desde febrero. La guerra comenzó el 28 de febrero de 2026 con ataques de Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes, a los que Teherán respondió con ataques contra Israel y países del Golfo que albergan bases estadounidenses.
En su discurso, el presidente estadounidense aseguró que Irán no tendrá un arma nuclear y destacó que su administración continuará utilizando la fuerza para impedirlo. La postura de Trump se mantiene como uno de los principales argumentos de Washington para justificar la campaña militar contra Teherán.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, también participó en la ceremonia y respaldó la guerra contra Irán. Ambos funcionarios presentaron el conflicto como una continuación de la lucha contra el terrorismo emprendida después del 11-S.
La ceremonia en el Pentágono se realizó mientras otras autoridades estadounidenses participaban en los homenajes a las víctimas en Nueva York. Trump decidió acudir únicamente al acto realizado en el Departamento de Defensa, en lugar de participar en las ceremonias de los tres lugares donde ocurrieron los ataques de 2001.
La guerra contra Irán se desarrolla además en medio de una creciente presión política dentro de Estados Unidos. El conflicto ha provocado un aumento en los precios del petróleo y los combustibles, situación que podría tener consecuencias para el Partido Republicano en las elecciones legislativas de noviembre.
Trump afirmó recientemente que no se arrepiente de haber iniciado la guerra y que, si tuviera que tomar nuevamente la decisión, actuaría de la misma manera. También sostuvo que sus seguidores están orgullosos de su postura para impedir que Irán consiga un arma nuclear.