El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que recibirá el próximo jueves en la Casa Blanca a la líder opositora venezolana y Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado.
El encuentro ocurre en un contexto de alta complejidad diplomática, marcado por el reciente reconocimiento de Washington a un gobierno interino encabezado por figuras del chavismo.
La reunión se produce tras una serie de declaraciones polémicas del mandatario estadounidense, quien sugirió que la exclusión de Machado de sus planes inmediatos para Venezuela estuvo influenciada por la entrega del Premio Nobel de la Paz 2025 a la opositora, un galardón que el propio Trump ha codiciado públicamente.
Machado ha manifestado su intención de “compartir” o entregar el premio al presidente Trump como un gesto de reconocimiento. Ante esto, el mandatario declaró:
“Voy a tener que hablar con ella. Podría estar involucrada en algún aspecto… Creo que es muy amable por su parte querer venir”.
No obstante, el Instituto Nobel noruego ya ha aclarado formalmente que el galardón es intransferible.
Pese a la visita, la postura de la Casa Blanca parece firme en su estrategia de priorizar acuerdos con el gobierno interino de Delcy Rodríguez, tras la captura de Nicolás Maduro. La administración Trump ha justificado esta decisión basándose en una “evaluación realista” de la situación en el terreno.
Los puntos clave del acuerdo actual entre EE. UU. y Caracas incluyen:
Acuerdo energético: Un contrato valorado en 500,000 millones de dólares.
Suministro de crudo: El envío de 31 millones de barriles de petróleo hacia territorio estadounidense.
Control financiero: Los ingresos derivados de estas ventas serán depositados en cuentas controladas por el gobierno de Estados Unidos.
Liberación de prisioneros: El compromiso del gobierno de Rodríguez para liberar a presos políticos.
Aunque Trump afirmó sentirse “honrado” por la visita, sus comentarios previos han sido críticos, llegando a cuestionar si la líder opositora cuenta con el apoyo suficiente dentro de Venezuela para liderar una transición.
Por su parte, Karoline Leavitt, portavoz de la Casa Blanca, defendió la política actual señalando que la cooperación con las autoridades venezolanas vigentes ha sido “total” y beneficiosa para los intereses energéticos de EE. UU.
Antes de su llegada a Washington, Machado se reunió en el Vaticano con el Papa León XIV, a quien solicitó su intercesión por la libertad de los presos políticos y la aceleración de la transición democrática en el país sudamericano.
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