
La tecnología identifica daños que no aparecen en los audiogramas convencionales
Una nueva prueba desarrollada por investigadores de la Universidad de Gante busca detectar la llamada pérdida auditiva oculta, una condición que dificulta comprender conversaciones en lugares ruidosos pese a obtener resultados normales en un audiograma. El problema está relacionado con daños en las conexiones entre las células ciliadas y el nervio auditivo.
La tecnología, desarrollada dentro del proyecto EarDiTech, utiliza electrodos colocados en la frente y los lóbulos de las orejas junto con estímulos auditivos diseñados para activar las sinapsis del oído interno. Al medir la respuesta neuronal, los investigadores pueden estimar la cantidad de conexiones auditivas que siguen funcionando.
Los estudios clínicos realizados por el equipo permitieron identificar la condición en personas de distintas edades. A diferencia de otras evaluaciones auditivas, el procedimiento no requiere cirugía y podría incorporarse en hospitales y consultas de especialistas una vez que complete el proceso de certificación para su uso médico en la Unión Europea.
El proyecto también desarrolla un software para audífonos basado en aprendizaje automático, capaz de adaptar el sonido al daño auditivo específico de cada paciente. Los investigadores esperan que esta tecnología pueda incorporarse a futuras generaciones de audífonos e incluso a auriculares convencionales, mientras buscan socios industriales para llevarla al mercado.