El fallecimiento de la maestra jubilada Amalia Pacheco Espinoza que fue embestida por un automóvil “fantasma” no debe de quedar impune, las autoridades tienen la gran responsabilidad de dar con el paradero de la conductora o conductor que manejaba el vehículo que atropelló a la profesionista de la educación.
La presidenta de la Asociación Jamás Apoyaré Ir Manejando Ebrio (JAIME), Claudia Dinora Alcaraz Sánchez, lamentó los hechos donde hoy le toca despedir a una amiga, a una madre, a una maestra que entregó su vida a la educación hasta lograr su jubilación, donde la noche del pasado miércoles realizaba ejercicio de manera habitual, cuando fue atropellada por un vehículo, donde quien iba al frente del volante se retiró del lugar.
“Un conductor o conductora atropelló y le arrebató la vida a mi amiga Amalia, excompañera de trabajo, madre, esposa y una extraordinaria educadora que durante más de 20 años dedicó su vida a formar a tantos pequeños en las aulas de preescolar.
Una mujer que entregó tanto a su familia y a sus alumnos, hoy ya no está. Y duele pensar que su partida pudo haberse evitado”, expresó.
Lamentó que quien la atropelló huyó del lugar, dejando atrás una vida apagada, una familia destrozada y muchas preguntas sin respuesta.
“Abandonar a una persona después de atropellarla no borra lo sucedido; solo agrava el dolor y la irresponsabilidad”, destacó quien hace años perdió a su hijo Jaime en un accidente automovilístico, donde el conductor iba bajo los efectos del alcohol.
“Hoy no quiero escribir desde el enojo, sino desde la tristeza y la preocupación de saber que estas tragedias siguen ocurriendo y que, mientras no hagamos conciencia, seguirán arrebatándonos vidas”.
Añadió, “Es verdad que necesitamos mejores condiciones de infraestructura vial, más alumbrado público, señalización adecuada, semáforos donde sean necesarios y espacios seguros para quienes caminamos por nuestras calles. Pero mientras eso sucede, nosotros tenemos que cuidarnos mucho, seas peatón o conductor o pasajero, siempre atentos”.
Dijo que si no hay infraestructura segura, asegúrate de cuidarte tú. Y no lo dice por Amalia, ella tenía todo el derecho de movilizarse por esa calle o cualquier otra, lo afirmó porque no se tiene seguridad vial para nadie.
“La seguridad vial no es un lujo ni un tema que deba incomodarnos. Es una necesidad y una responsabilidad compartida. No se trata de buscar culpables en una publicación, sino de entender que detrás de cada siniestro vial hay personas, familias, sueños y vidas que merecen ser protegidas.
Desde hace años he levantado la voz por esta causa, convencida de que ninguna muerte vial debe parecernos normal y de que ninguna familia debería vivir un dolor que pudo evitarse.
No esperemos a que otra familia pierda a alguien para comprender que la seguridad vial nos corresponde a todos”, puntualizó.

