
Expertos señalan que los bufidos felinos suelen ser una respuesta al miedo y no una señal de agresión espontánea.
Los veterinarios explican que los bufidos y gruñidos de los gatos no deben interpretarse como ataques inmediatos, sino como una forma de comunicación que utilizan cuando se sienten asustados, estresados o amenazados. Estas vocalizaciones representan una advertencia para evitar el conflicto.
Antes de bufar, los felinos suelen mostrar otras señales corporales como orejas hacia atrás, cuerpo rígido, cola tensa o la evitación de la mirada. Los especialistas recomiendan aprender a reconocer estos gestos para comprender mejor el estado emocional del animal.
Los expertos advierten que castigar a un gato por bufar puede empeorar la situación, ya que el animal interpreta el castigo como una confirmación de la amenaza que percibe, aumentando su ansiedad y el riesgo de una reacción defensiva.
En lugar de intentar sujetarlo o forzar el contacto, los veterinarios aconsejan mantener la calma, evitar el contacto visual directo y darle espacio para que recupere la sensación de seguridad. Una vez que disminuye el estrés, el comportamiento suele normalizarse.
Los especialistas concluyen que comprender el lenguaje corporal de los gatos ayuda a fortalecer la convivencia con ellos, ya que los bufidos forman parte de su sistema natural de comunicación y, en la mayoría de los casos, buscan prevenir una pelea antes que iniciarla.
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