Es realmente desgarrador escuchar sobre el trágico asesinato de Valentina Sody. Las circunstancias de su muerte, con indicios de un posible cobro de piso, subrayan los riesgos y la violencia que enfrentan muchas personas en México, especialmente en regiones afectadas por la criminalidad organizada.
El hecho de que Valentina fuera activista trans y dueña de un bar, un espacio que probablemente representaba seguridad y comunidad para muchos, hace este crimen aún más alarmante. Es crucial que las autoridades investiguen a fondo este caso y que se haga justicia para Valentina Sody y su comunidad.
La violencia derivada del cobro de piso es una de las manifestaciones más crueles de la delincuencia organizada, afectando no solo a empresarios, sino también a comunidades enteras. Esperemos que las investigaciones puedan esclarecer los hechos y llevar a los responsables ante la justicia, proporcionando un mínimo de consuelo a quienes están de luto por esta pérdida tan dolorosa.




